La Zona Uno es un area compleja e interesante de la ciudad. Es un ecosistema con variedad de sabores en el cual la municipalidad ha querido hacer cambios grandes.
Me pregunto como irá a funcionar el proyecto de la plaza del Amate, el cual luce desde la calle como un feo mini-coliseo de higienicos changarros. Parece que pretenden pasar todos los vendedores de discos pirateados de la sexta avenida a lo que antes fue un abandonado y polvoriento parque. Me imagino que en el proceso habrá protestas y llantas quemadas. Sospecho que surgirán nuevos vendedores para tomar los puestos desocupados por los que se trasladen. En otras palabras, dudo que sea un plan factible. Pero mas allá de eso, de mis entrañas nace una incomodidad similar a la que siempre me provocó cuatro grados norte.
En muchos circulos de Guate impera una estética que llamo “Hollister”. Uso ese término aunque la mara que describo recurre — por supuesto — a muchas otras marcas y símbolos para manifestarse: Abercrombie (el alce), Guess?, Tommy, Nike (el cheque), U2, Lacoste (el lagarto) y otras. El eje central de ese gusto es imitar algo que según las señales televisisvas-corporativas estadounidenses es fabuloso.
Observar esa gran afición por la estética comercial gringa del estilo Disney me causa tristeza y dolor. Sufro porque continuamos quemando códices irremplazables con tal de apantallar. Porque debemos imitar lo que a los de la tele les parece “calidad”?
La globalisación nos hereda diariamente (o nos contagia) artefactos culturales que nacieron en algun lugar bajo circunstancias que pueden parecerse de alguna manera a las que tenemos aquí, pero un pantalon de tienda nunca va a quedar tan bien como el de sastre. La Municipalidad no puede hacer autoritariamente a un lado las formas de vida locales para implantar algo postizo. Lamento que eso suele intentarse con tal de acceder a los votos y billeteras de la mara Hollister.
Ni pasando cien veces el camión-escoba, ni mandando mil personas a limpiar con paxte vamos a descubrir una tacita de plata debajo de la mugre y orines de la sexta avenida. El modelo autoritario y la estetica Hollister no van a generar una ciudad en la que nos sintamos cómodos y de la que estemos orgullosos. Eso solo lo lograremos haciendo obras que respondan a las necesidades de los habitantes y con la ayuda de nuestras musas.