Debate Interuniversitario
{Agosto 17, 2009 - Sentido Comun, X Y Z (Etc)}Tuve la suerte de asistir a la final de debate inter-universitario que hubo la semana pasada en la embajada de México. Me parece que el debatir civilmente es muy bueno e útil en nuestra sociedad. El ejercicio de discutir ideas y de intentar convencer a un público sin llegar a pelearse o insultarse es algo que nos puede traer frutos a futuro. Y me gustaría organizar este tipo de eventos. Sin embargo — y no pude comentarlo con los organizadores por tener que salir temprano — hay que usar un formato que ayude y no impida los objetivos (sean estos el diálogo o la competencia en lógica o retórica).
Los ganadores fueron tres estudiantes de Antropología de la Universidad del Valle. El segundo lugar fue para tres estudiantes de Comunicación Social de la Mariano Gálvez. En tercero y cuarto quedaron estudiantes de derecho de la del Istmo y administradores de la Marro. No estuve para el debate final, pero el primero entre la Marro y la del Valle estuvo algo pobre. A penas se podría llamar debate. El moderador (Haroldo Sánchez) preguntó si era necesario refundar el estado y los patojos de la del Valle tuvieron un segundo para prepararse a entregar una respuesta de tres minutos. Como es de esperarse, esta respuesta fue algo desorganizada y poco contundente. La Marro recitó la linea de ProReforma y no pudo contribuir mucho al tema. Luego de algunas preguntas y respuestas vagas de un equipo a otro y de un moderador (Juan Luis Font) a los equipos, se dió por concluida la plática.
Me parece que el primer debate fue un fracaso debido al formato que se eligió aparentemente sin investigar las mejores prácticas. En vez de dar a conocer los temas de debate con anticipación y escoger el equipo afirmativo y negativo a la hora del debate, se haría público el téma segundos antes de comenzar la discusión y los equipos estarían libres para afirmar o refutar el tema, dejando la posibilidad que ambos afirmaran o refutaran y asi permitiendo que el debate no existiera.
Al final, el panel de jueces (Rigoberta Menchú, Juan Luis Font y dos señores que laboran en ONG’s), decidió en contra de los mejores oradores de la noche: el equipo de la Universidad del Istmo. Por alguna razón, no quedaron convencidos. Probablemente venían con opiniones formadas al respecto de los temas. No se basaron en los méritos de los equipos o no lograron entender lo que argumentaba el equipo del Istmo. O talvez les pareció que el equipo del Istmo se quedó en lo suyo y no salió a desmantelar mas el argumento difuso de la Mariano Galvez. No sabremos, pero los prejuicios son el contrincante invisible en cualquier debate o discusión, asi sean los jueces de izquierda o derecha, asi sean el mismo Dalai-Llama o John Lennon.
Cuando estudiante de básicos y bachillerato, participé en los equipos de debate de mis colegios. Existían dos formatos de debate: Lincoln-Douglass y Policy (o CX). En el primero, se enfrentaban una persona afirmando contra otra refutando un tema generalmente filosófico, utilizando como armas principales la razón, la retórica y preguntas ingeniosas. Los tópicos de debate eran balanceados de tal modo que ningun punto de vista debía tener una ventaja desde el arranque. Por ejemplo,un año, el tema fue que la cooperación es superior a la competencia.
El policy debate (o cross-examination debate) se practicaba entre dos equipos de dos personas y trataba temas mas cotidianos y prácticos. Por ejemplo: “El gobierno deber hacer algo para enfrentar el problema del calentamiento global.” Durante las vacaciones y los primeros meses del año escolar los debatidores — a veces tachados de “master debaters” — formulaban su “case”, que es la forma en que pensaban afirmar o refutar el punto de debate. Debíamos estar preparados para argumentar ambos puntos de vista porque en muchos casos, un lanzamiento de moneda decidiría cual lado nos correspondiera en una ronda. Esto nos enseñaba que siempre hay dos lados a un argumento y que el estudio y la preparación son la base del éxito. Los debates CX no eran tan elegantes como los LD. Los mejores equipos lograban hablar rapidisimo para asi afirmar tal numero de ocurrencias que sus oponentes no tendrían tiempo suficiente para refutarlas. La película “Rocket Science” ilustra aspectos de este tipo de debate en el que la velocidad verbal, el ego y la maña juegan papeles esenciales.
En la Universidad, fui parte de la “Philodemic Debate Society” que tenía un método y propósito que a mi pensar eran mucho mas entretenidos y fructiferos que los del debate escolar competitivo. Arrancabamos con dos discursos pronunciados por los mejores oradores del grupo, uno afirmando el otro refutando, según la suerte que la moneda le haya asignado una semana antes. Luego levantabamos la mano y nos era otorgado el derecho del habla en orden de experiencia y habilidad. Luego de cada discurso, nos sentabamos de uno u otro lado del cuarto dependiendo cual punto de vista nos convencía en ese momento. Era normal cambiar de lado varias veces durante una noche. Despues de dos horas de esto, nos íbamos todos a un bar a tomar lo que estuviera en oferta e intercambiar felicitaciones o chistes propios ya al nuevo contexto.
